Cuando un niño está pasando por algo difícil, no siempre puede explicarlo con palabras. Lo expresa de otra manera: con rabietas, con miedos que no cesan, con problemas para dormir, con conflictos en el colegio o en casa, con cambios de humor que no entiendes.
Y tú, como padre o madre, lo ves. Y duele. Y no siempre sabes qué hacer.
Que no te asuste el dolor de tu hijo. Trabajamos juntos.
¿Tu hijo o hija puede necesitar ayuda?
Estas son algunas señales que merece la pena atender:
- Rabietas frecuentes o muy intensas para su edad
- Miedos persistentes que no desaparecen con el tiempo
- Problemas para dormir o pesadillas recurrentes
- Conflictos repetidos en el colegio o con otros niños
- Tristeza, apatía o retraimiento que no remite
- Cambios de comportamiento tras algo difícil en casa: una pérdida, una separación, un cambio de colegio
Cómo trabajamos
Trabajamos con niños desde el respeto absoluto a su mundo. Usamos el juego como lenguaje, porque los niños no mienten cuando juegan: ahí está todo lo que necesitan decir y que aún no saben cómo expresar de otra forma.
No trabajamos solo el comportamiento que ves: buscamos qué lo está generando por dentro. Esa es la diferencia entre un alivio que dura unas semanas y un cambio que permanece.
Los padres son parte del proceso
Los padres no son espectadores: son parte fundamental del proceso terapéutico. Os acompañamos también a vosotros, porque cuando un niño cambia, la familia entera respira diferente.
Atendemos en nuestras consultas de Cáceres y también en formato online para familias que no pueden desplazarse.