Cuando un niño está pasando por algo difícil, no siempre puede explicarlo con palabras. Lo expresa de otra manera: con rabietas, con miedos que no cesan, con problemas para dormir, con conflictos en el colegio o en casa, con cambios de humor que no entiendes.

Y tú, como padre o madre, lo ves. Y duele. Y no siempre sabes qué hacer.

Que no te asuste el dolor de tu hijo. Trabajamos juntos.

¿Tu hijo o hija puede necesitar ayuda?

Estas son algunas señales que merece la pena atender:

  • Rabietas frecuentes o muy intensas para su edad
  • Miedos persistentes que no desaparecen con el tiempo
  • Problemas para dormir o pesadillas recurrentes
  • Conflictos repetidos en el colegio o con otros niños
  • Tristeza, apatía o retraimiento que no remite
  • Cambios de comportamiento tras algo difícil en casa: una pérdida, una separación, un cambio de colegio
terapia infantil

Cómo trabajamos

Trabajamos con niños desde el respeto absoluto a su mundo. Usamos el juego como lenguaje, porque los niños no mienten cuando juegan: ahí está todo lo que necesitan decir y que aún no saben cómo expresar de otra forma.

No trabajamos solo el comportamiento que ves: buscamos qué lo está generando por dentro. Esa es la diferencia entre un alivio que dura unas semanas y un cambio que permanece.

Los padres son parte del proceso

Los padres no son espectadores: son parte fundamental del proceso terapéutico. Os acompañamos también a vosotros, porque cuando un niño cambia, la familia entera respira diferente.
Atendemos en nuestras consultas de Cáceres y también en formato online para familias que no pueden desplazarse.

Preguntas frecuentes

No existe una edad mínima: lo que importa es que algo está afectando a su bienestar o al de la familia. Cuanto antes se atiende, más fácil es el proceso.

Depende de cada caso, pero las intervenciones breves suelen resolverse entre 8 y 15 sesiones. En los primeros encuentros ya suele notarse un alivio claro, tanto en el niño como en casa.

No siempre, pero sí participáis de forma regular. Trabajamos en coordinación con los padres desde el principio, porque vuestro papel en el proceso es fundamental.

¿No sabes si lo que le pasa a tu hijo necesita ayuda profesional?

Llámanos y te orientamos, sin compromiso. Muchas veces esa primera conversación ya aclara mucho.