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	<title>gardeta &#8211; Aurora Gardeta &#8211; Psicoterapia</title>
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	<description>Centro de psicología en Cáceres</description>
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		<title>Sencillamente gracias</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gardeta]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:55:33 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Como cada día desde la última vez que nos vimos, pasé la mañana trabajando en la silla tapizada de historias y reforzada con soportes que mantienen la carga.  Estoy tan acostumbrada a ocupar ese lugar, que casi se me olvida que yo también fui paciente, hasta que recibí tu llamada. 5 minutos de una conversación  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Como cada día desde la última vez que nos vimos, pasé la mañana trabajando en la silla tapizada de historias y reforzada con soportes que mantienen la carga.  Estoy tan acostumbrada a ocupar ese lugar, que casi se me olvida que yo también fui paciente, hasta que recibí tu llamada.</p>
<p>5 minutos de una conversación de teléfono inesperada bastaron para reconectarme con el pasado cuando me diste la terrible noticia. Te habían detectado un cáncer con el que has luchado y cuando parece que la fuerza de la naturaleza lo venció, arrasa de nuevo esta vez para quedarse.</p>
<p>En esos 5 minutos se mezclaron la alegría del reencuentro que ninguno trató de disimular con lágrimas de dolor, pero creo que si para reír no nos pedimos permiso, tampoco hace falta pedir perdón cuando lloramos. Eso también lo podemos hacer juntos.</p>
<p>Nos hemos formado, entre tantas cuestiones, para hablar del desafío de morir, acompañar a nuestros pacientes cuando les comunican que su vida, como a todos, se les acaba; y sabemos bien cómo ese conocimiento cambia el orden de prioridades. Cerrar los asuntos pendientes antes de irnos es una buena fórmula para transitar el túnel, y me alegra que me llamaras para que tengamos la oportunidad de vernos, esta vez sin un diván por medio.</p>
<p>Ha llovido mucho pero recuerdo bien el día que te conocí. Por mi cabeza rondaban dudas de cómo me iba a sentir delante de un desconocido hablando de mi vida, pero cuando llegó el momento de encontrarnos, se disiparon las inseguridades y supe que a tu lado tendría un lugar en el que sentarme y descansar. Tu voz grave amortiguada con una inmensa ternura, una mirada sin rodeos, transparente, de las que sugieren el reflejo de una buena persona y unas arrugas que indicaban la experiencia del que no se ruboriza fácilmente.</p>
<p>Hicimos grandes viajes: al parque de atracciones con la niña que corre para explorarlo todo sin percatarse de peligro alguno. Cuando fuimos al instituto con la adolescente rebelde que buscaba definirse. Cuando abrimos el botiquín para echar mercromina en las heridas de una historia familiar con sus entresijos. Cuando nos calzamos las zapatillas de deporte dispuestos a fortalecer el músculo de la espalda que sostiene la mochila del trayecto. Cuando tiramos al río las piedras que sobran para caminar más ligeros.  Y una vez lo hicimos, ahora sí, cuando nos montamos en el avión que despega para volar sin vértigo.</p>
<p>Aprendí a ser psicoanalista a tu lado, pero sobre todo, aprendí a ser mejor persona.</p>
<p>Me enseñaste a disfrutar, a perseguir mis deseos, a reconocer y festejar sin descanso lo bonito que ofrece la vida. Ayer, sin ir más lejos, llené mi copa de vino acompañada por alguien que también te conoce y brindamos por la suerte de habernos cruzado en tu camino. Las palabras de admiración y cariño vieron caer la noche durante horas.</p>
<p>Mentor, maestro, compañero, estoy convencida que así eres para muchas personas. Hay un legado que se extiende más allá de nuestra mera presencia que perpetúan los demás como ecos de una referencia: cuando te nombran, cuando enfrentan un miedo que ayudaste a superar, cuando toman una decisión que cambia sus vidas, cuando crecen a tu lado…cuando ayudan a crecer a otros.</p>
<p>Antes de esos 5 minutos de conversación, tenía la maleta en el armario que guarda los recuerdos con cariño cuidando de que el polvo no varíe su contenido, pero desde que me lo propusiste, ya la tengo preparada en la puerta para reunirnos en la estación con billete preferente.</p>
<p>En este largo viaje que llamamos vida, las historias no tienen final si alguien continúa escribiendo después del punto.</p>
<p><b>A mi querido J.A.J.G. </b></p>
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		<title>Conclusiones precipitadas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gardeta]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:54:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[¿Podrías explicar las razones para cada una de las siguientes situaciones? 1. Juan solicita un aumento de sueldo y se lo han negado. 2. La grúa se ha llevado el coche de Laura. 3. A José le despidieron de su trabajo. 4. Lola y Raúl están divorciándose. 5. Marta bebe demasiado. ¿Te ha resultado fácil  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>¿Podrías explicar las razones para cada una de las siguientes situaciones?</p>
<p>1. Juan solicita un aumento de sueldo y se lo han negado.</p>
<p>2. La grúa se ha llevado el coche de Laura.</p>
<p>3. A José le despidieron de su trabajo.</p>
<p>4. Lola y Raúl están divorciándose.</p>
<p>5. Marta bebe demasiado.</p>
<p>¿Te ha resultado fácil crear razones o explicaciones a situaciones de las que no sabes nada? ¿Te sorprende? ¿Tiene esto algo que ver con tu vida?</p>
<p>A veces cometemos el error de tener en cuenta sólo una pequeña porción de información y después completarla mediante nuestra creatividad o imaginación. El resultado de esto es que llegamos a una conclusión, sí, pero con pocos o ningún dato para apoyarla. Nos referimos a pensamientos mediante los cuales interpretamos los hechos de forma negativa sin que existan datos que avalen esa conclusión.</p>
<p>Esto es lo que llamamos sacar «conclusiones precipitadas», un tipo de distorsión cognitiva. Dentro de ella nos podemos encontrar con dos variantes o trampas que nuestra mente nos pone:</p>
<p>&#8211; Lectura de la mente:  Esto nos hace actuar como si pudiéramos saber lo que ocurre en la mente del otro. En este caso, nuestra respuesta irá acorde con lo que suponemos que piensa la otra persona, sin preocuparnos por saber si estamos en lo cierto. Por ejemplo: cuando no queremos dar una mala noticia a alguien porque «sabemos» que no podrá soportarla.</p>
<p>&#8211; Error del adivino: cuando sin pruebas suficientes, establecemos que algo saldrá mal. De esta manera transformamos una posibilidad en un hecho cierto, haciendo que actuemos en consecuencia. Al anticipar una situación, crearemos pensamientos y emociones negativas antes de que suceda. Por ejemplo: le quiero pedir a mi vecino un martillo, pero «estoy tan seguro» de que no me lo prestará que directamente no se lo pido y, además, siento que es un antipático y un egoísta.</p>
<p>Cuán importantes son las expectativas que generamos y cuán importante también es la repercusión que en muchas ocasiones generan en nosotros.</p>
<p>Podríamos plantearnos lo siguiente: cada vez que «concluyas» algo, pregúntate lo siguiente: ¿Cómo lo sé? Tu respuesta debería ser más objetiva que: «Porque así lo siento o así lo creo».</p>
<p>Si evitamos crear conclusiones con escasa información podremos zafarnos de esas trampas que nos pone nuestra mente (las distorsiones cognitivas).</p>
<p>¿Te has visto reflejado en alguna de estas situaciones? ¿Te ha creado alguna situación o sensación incómoda?</p>
<p><strong>Javier Rodriguez Caro. Psicólogo del Centro de Psicología Dra. Aurora Gardeta. Terapia online y presencial</strong></p>
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		<title>Los intentos de control, descontrolan</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gardeta]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:53:24 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[CON LAS MEJORES INTENCIONES SE OBTIENEN LA MAYORÍA DE LAS VECES LOS PEORES EFECTOS. OSCAR WILDE Esta frase puede resultarnos, quizás, un poco desconcertante, pero si la contextualizamos dentro de los pensamientos "molestos", dudas o  preocupaciones que a veces nos atormentan en el día a día puede ir adquiriendo sentido. ¿Te ha pasado alguna vez  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>CON LAS MEJORES INTENCIONES SE OBTIENEN LA MAYORÍA DE LAS VECES LOS PEORES EFECTOS. OSCAR WILDE</p>
<p>Esta frase puede resultarnos, quizás, un poco desconcertante, pero si la contextualizamos dentro de los pensamientos «molestos», dudas o  preocupaciones que a veces nos atormentan en el día a día puede ir adquiriendo sentido.</p>
<p>¿Te ha pasado alguna vez que ha aparecido en tu mente una imagen, una duda o pensamiento molesto o perturbador? ¿Qué sueles hacer en esos casos?</p>
<p>La mayoría de las personas ponen en práctica lo que podemos llamar una estrategia ansiolítica (ahí está «la mejor intención»). A veces, para hacer frente estos pensamientos tendemos a controlarlos, luchar contra ellos, tratar de darles respuesta y amasarlos como si fueran plastilina con la intención de que este intento de control funcione precisamente como un ansiolítico.</p>
<p>«Pensar sobre ello y tratar de tenerlo todo bajo control hará que pare y, por ende, que yo me tranquilice.»</p>
<p>Ahora bien, en muchas ocasiones nos encontramos con un efecto paradójico y contrario.</p>
<p>Lejos de conseguir el objetivo de ser un tranquilizador, echar esos pensamientos por la puerta (la mejor intención) hace que vuelvan a entrar por la ventana (el peor efecto).</p>
<p>¿Te has visto alguna vez en esta situación?</p>
<p><b>Javier Rodriguez Caro. Psicólogo del Centro de Psicología Dra. Aurora Gardeta</b></p>
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		<title>La importancia de la prevención</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gardeta]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:52:21 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Ante las enfermedades físicas, del cuerpo, hay una llamada hacia la prevención, y es algo que celebramos, y una llamada a veces agitada, tratando de que el diandante tome conciencia de que es mejor prevenir que curar. Pero por desgracia no hay mucho ruido en cuanto a la prevención de problemas de salud mental. Y  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Ante las enfermedades físicas, del cuerpo, hay una llamada hacia la prevención, y es algo que celebramos, y una llamada a veces agitada, tratando de que el diandante tome conciencia de que es mejor prevenir que curar. Pero por desgracia no hay mucho ruido en cuanto a la prevención de problemas de salud mental. Y esta prevención engloba los problemas a los que al ser cotidianos, no damos demasiada importancia porque de alguna manera, son pasajeros. O por lo menos aparentan serlo pero siguen ahí. Se habla también de prevención en la seguridad vial y fíjense que es incluso hasta sancionable el llevar los neumáticos del coche puestos cuando el testigo ha emergido de su escondite. Y ya no es la cuantía económica, sino el riesgo que supone para la integridad propia y ajena, y eso es lo que se plantea en las campañas. Todavía hay conductores (pocos pero los hay) que llevan puestos los neumáticos con la carcasa a la vista.</p>
<p>A continuación ofrecemos algunos datos recogidos en la guía para periodistas “Las palabras sí importan”, presentada por la Confederación Salud Mental España en colaboración con Fundéu BBVA, y en la que se nos ofrecen las siguientes cifras:</p>
<p><b>En España:</b></p>
<p>&#8211; El 6,7 % de la población del país está afectada por la <b>ansiedad</b>, exactamente la misma cifra de personas con <b>depresión</b>. En ambas es más del doble en mujeres (9,2 %) que en hombres (4%).</p>
<p>&#8211; Entre el 2,5% y el 3% de la población adulta tiene un <b>trastorno mental grave</b>. Esto supone <b>más de un millón</b> de personas.</p>
<p>&#8211; Dos millones de <b>jóvenes de 15 a 29 años</b> (30%) han sufrido <b>síntomas de trastorno mental</b> en el último año.</p>
<p>&#8211; El 9% de la población tiene algún tipo de problema de salud mental y el 25% lo tendrá en algún momento a lo largo de su vida, según la OMS.</p>
<p>&#8211; El <b>88%</b> de las labores de atención y apoyo las realizan <b>cuidadores informales</b> (familia, amigos…).</p>
<p>&#8211; Más de la mitad de las personas con trastorno mental que necesitan tratamiento <b>no lo reciben</b> y un porcentaje significativo no recibe el adecuado.</p>
<p>&#8211; Entre el 11% y el 27% de los problemas de salud mental en España pueden atribuirse a las condiciones de trabajo.</p>
<p>&#8211; Ocho de cada diez personas con problemas de salud mental <b>no tiene empleo</b>     (82%).</p>
<p><b>En el mundo:</b></p>
<p>&#8211; Una de cada 4 personas tendrán un trastorno mental en su vida.</p>
<p>&#8211; El 12,5% de todos los problemas de salud está representado por los trastornos mentales, una cifra mayor a la del cáncer y los problemas cardiovasculares.</p>
<p>&#8211; Un 1% de la población mundial desarrollará alguna forma de esquizofrenia a lo largo de su vida.</p>
<p>&#8211; El 50% de los problemas de salud mental en adultos comienza antes de los 15 años y el 75% antes de los 18.</p>
<p>&#8211; Entre el 35% y el 50% no reciben el tratamiento o no es el adecuado.</p>
<p>&#8211; 450 millones de personas en todo el mundo se ven afectadas por un problema de salud mental que dificulta gravemente su vida.</p>
<p>&#8211; Más de 300 millones de personas en el mundo viven con una depresión, un problema de salud que ha aumentado un 18,4% entre 2005 y 2015.</p>
<p>&#8211; Cerca de 800.000 personas se suicidan cada año, siendo la segunda causa de muerte en personas de 15 a 29 años.</p>
<p>Está claro que no podemos adelantarnos al futuro y vivir nadando en la incertidumbre, pero sin duda sí podemos hacer algo hoy para que podamos vivir el mañana lo mejor posible. Y pasa por atender, escuchar y comprender aquello que nos hace menos soportable el día a día, minimizando los factores de riesgo y trabajándolos. Y por supuesto también pasa por aprender a valorar, conservar y si es posible potenciar nuestras fortalezas para conseguir un desarrollo óptimo.</p>
<p>Si crees que podemos ayudarte, contacta con nosotros.</p>
<p><b>Javier Rodriguez Caro. Psicólogo del Centro de Psicología Dra. Aurora Gardeta. Terapia online y presencial.</b></p>
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		<title>Cómo es la primera visita a un psicólogo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gardeta]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:51:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[LA PRIMERA VISITA AL PSICÓLOGO Sabemos que a veces tomar la decisión de buscar ayuda psicológica no es sencillo. No obstante, tienes que tener en cuenta que en nuestro trabajo estamos en contacto día a día con este tipo de preocupaciones, pensamientos o situaciones. En más de una ocasión nos decís: «Es que yo no  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>LA PRIMERA VISITA AL PSICÓLOGO</p>
<p>Sabemos que a veces tomar la decisión de buscar ayuda psicológica no es sencillo. No obstante, tienes que tener en cuenta que en nuestro trabajo estamos en contacto día a día con este tipo de preocupaciones, pensamientos o situaciones. En más de una ocasión nos decís: «Es que yo no he ido nunca, no sé por dónde empezar, ¿qué hay que hacer la primera vez?, ¿qué tengo que contarte?». Por eso, en esta entrada queremos compartir contigo cómo es la primera sesión con un psicólogo.</p>
<p>Antes de comenzar, también nos gustaría que sepas que no todos los profesionales de la psicología siguen un esquema común durante el proceso psicoterapéutico. Dependiendo de su orientación y experiencia elegirán una forma de proceder u otra. Aquí te contamos <a href="https://psicologiagardeta.es/">cómo trabajamos nosotros</a>.</p>
<p>Y ¿QUÉ HAGO?, ¿PIDO UNA CITA?</p>
<p>Miedos, tristeza, problemas de pareja u otro tipo de relaciones, duelo, preocupaciones o pensamientos que no se van, dificultad para controlar impulsos, pensamientos de que no podemos con nada o con algo en concreto, nerviosismo o ansiedad, dificultad para manejar las emociones o sentimiento de angustia son los motivos de consulta más frecuentes, pero no los únicos.</p>
<p>Puede que no estés convencido de comenzar una psicoterapia, y mucho menos si no tienes ningún problema. Además, cómo le vas a contar a un extraño lo que no quieres contar a nadie. Estos motivos hacen que retrasemos al máximo la decisión de pedir ayuda a un profesional de la psicología, y que solo nos lo planteemos como última o penúltima opción. No es que esperemos a tener problemas o dificultades, sino que esperamos hasta acabar inundados por ellos. Sería algo así como no cambiar la rueda de un coche cuando el testigo nos avisa de que ya es hora, sino apurarla hasta el alambre a pesar de que sabemos que seguir con ella es peligroso. Con el riesgo que eso conlleva.</p>
<p>LA PRIMERA SESIÓN COMIENZA ANTES DE LA PRIMERA SESIÓN. AUNQUE NO TE LO CREAS</p>
<p>Has tomado la determinación de pedir ayuda a un profesional de la psicología para hablar sobre las cosas que te preocupan, y lo normal es que no llames en el primer momento. Suele ser una decisión que, dependiendo de la persona, lleva un tiempo de gestación. Hasta que no eres consciente de que el problema no solo sigue ahí, sino que te afecta en tu vida personal, social o laboral, no descuelgas el teléfono.</p>
<p>PRIMERA SESIÓN PROPIAMENTE DICHA</p>
<p>Durante la primera sesión, tu psicólogo trabajará para recabar toda la información posible sobre ti y sobre cómo afecta el problema o dificultad a tu vida: aquí y ahora. Tendremos que hablar sobre qué sucede y si relacionas el problema con algo en concreto. Analizaremos qué soluciones has puesto en marcha hasta ahora, cuáles sí han funcionado y cuáles no. Esto nos da información sobre qué merece la pena volver a utilizar o seguir manteniendo y qué no. Para hablar de todo ello tienes que poder sentirte cómodo y en confianza, por lo que es importante que sepas tres cosas:</p>
<p>&#8211;        El psicólogo <b>no te va a juzgar</b>, va ayudarte a comprender.</p>
<p>&#8211;        El psicólogo va a acompañarte durante un tramo de tu camino.</p>
<p>&#8211;        El protagonista de tu vida eres tú. Tú eres el único que puede contar tu historia, aunque en las primeras sesiones sea un poco complicado y necesites un poco más de tiempo para sentirte cómodo con la persona que tienes delante.</p>
<p>Algo muy común es que, al terminar la primera sesión, quieras que te propongamos tareas o estrategias que puedas llevarlas a cabo una vez salgas, algo así como deberes. Puede ocurrir, pero en general es difícil salir con una tarea específica. Lo que sí ocurrirá es que el psicólogo resumirá o hará una síntesis de la sesión con dos propósitos:</p>
<p>&#8211;        Comprobar que ha comprendido la problemática o la situación que le has expuesto.</p>
<p>&#8211;        Plantear una línea de trabajo o unos objetivos sobre una primera hipótesis.</p>
<p>FIN DE LA CITA. ¿Y DESPUÉS QUÉ?</p>
<p>Una vez finalizada la primera sesión, lo normal es que te sientas mejor, quizás más tranquilo y con la esperanza de que tu situación puede cambiar incluso antes de lo que piensas. Hasta la próxima sesión, más o menos en una semana, tendrás tiempo para pensar y reflexionar sobre aquello que habéis hablado y, por qué no, poner en práctica lo que tu psicólogo te haya propuesto.</p>
<p>Normalmente, y a no ser que traigas algo muy importante de lo que debamos hablar, la segunda sesión la dedicaremos a hacer un recorrido biográfico por tu vida. Aunque lo que nos haya pasado (y a veces lo que hubiéramos deseado que nos pasara y no nos pasó) a lo largo de la vida no determina al cien por cien lo que somos hoy, sí puede ser importante. Es como un rompecabezas: se deben conocer todas las piezas para poder aplicar una estrategia y un plan de acción específicos con los que podamos montarlo. Nuestra personalidad no se forja en un día, al igual que el hierro no se forja de una vez.</p>
<p>A partir de aquí ya podemos empezar a plantearnos qué hacer, qué no hacer, y qué estrategias debemos poner en marcha. Somos un equipo de trabajo: paciente y terapeuta.</p>
<p><b>Javier Rodriguez Caro. Psicólogo del Centro de Psicología Dra. Aurora Gardeta.</b></p>
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		<title>De adicciones, obsesiones y otros monstruos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gardeta]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:49:11 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Cuando hablamos de adicciones tendemos a pensar en el abuso del alcohol, pastillas, cannabis u otro tipo de drogas. Sin embargo el abanico se extiende no solo al consumo de sustancias sino también a la dependencia de comportamientos que se convierten en repetitivos y necesarios para la persona. Es aquí donde la lista se despliega:  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando hablamos de adicciones tendemos a pensar en el abuso del alcohol, pastillas, cannabis u otro tipo de drogas. Sin embargo el abanico se extiende no solo al consumo de sustancias sino también a la dependencia de comportamientos que se convierten en repetitivos y necesarios para la persona.</p>
<p>Es aquí donde la lista se despliega: adicción al sexo, a la pornografía, adicción al juego, a las compras, al móvil, pero también desde una perspectiva más amplia encontramos otras como la adicción a rituales cotidianos (el orden, la limpieza) adicción al trabajo, al amor (o más conocido como dependencia emocional), incluso adicción a la preocupación.</p>
<p>En realidad no se trata de distintas adicciones sino de diferentes formas de manifestarse. Aunque las estrategias para el tratamiento de cada una de ellas incluyen variantes, todas comparten un territorio común: la obsesión.</p>
<p>Y con ello nos estamos refiriendo a pensamientos automáticos que nos asaltan más allá de nuestra decisión consciente y que nos instan a pensar que aquello de lo que dependemos es imprescindible para nuestro bienestar, ya sea una persona, un comportamiento o una sustancia. De ahí que sea frecuente encontrar la coexistencia entre varios tipos de adicción en la misma persona siguiendo la fórmula base:</p>
<p>1)     “necesito de …(mi pareja, mi droga, mis compras, mi orden escrupuloso)</p>
<p>2)     para sentirme bien</p>
<p>3)     Y sino lo hago (sino consumo, sino juego, sino apuesto, sino como siempre a la misma hora)</p>
<p>4)     la angustia se dispara.</p>
<p>En común tienen la rigidez, constancia y repetición del consumo, como defensa frente a la incomodidad siendo causa y consecuencia a la vez. Es decir, consumen porque se sienten mal pero se sienten mal  porque consumen, generando un círculo vicioso que se retroalimenta donde emoción y comportamiento son dos vías de doble dirección.</p>
<p>A pesar de que la abstinencia en el contacto con la droga de cada quien es el temido enemigo del adicto, la buena noticia es que no funciona como una línea ascendente y continua, sino como una campana de gauss.</p>
<p>Cuanto más tiempo pasa desde que tuvo lugar el consumo (cuanto más tiempo pasa la persona sin fumar, comprar, sin beber o estar con el ser amado…) más caen los niveles de la adicción en sangre (en sentido literal en el caso de las drogas y figurado en el terreno del comportamiento) y por tanto más fuerte es la necesidad de consumir.</p>
<p>Pero a partir de un momento determinado la curva de la ansiedad se estabiliza y si la abstinencia se mantiene, la angustia desciende hasta desaparecer.</p>
<p>Ahí comienza el primer paso del avance, ahí se inicia un nuevo capítulo en el que no hay adicto sin droga ni dependencia sin consumo.</p>
<p><b>Dra. Aurora Gardeta. Tratamiento psicológico de adiciones. Terapia online y presencial en Cáceres.</b></p>
<p><b>Centro colaborador de adictalia</b></p>
<p><a href="https://www.adictalia.es/" target="_blank" rel="noopener"><b>https://www.adictalia.es/</b></a></p>
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		<title>La generación del yo y mi móvil: una verdadera historia de amor</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:47:26 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Todo empezó por casualidad: ojeando una editorial bien interesante, me topé con un libro titulado: “desde mi ático” que pronto me llamó la atención. En la contraportada, el ingenioso autor se preguntaba cómo es que aún no se había inventado la original, y cabe que algún día plausible idea, de construir una aplicación de móvil  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Todo empezó por casualidad: ojeando una editorial bien interesante, me topé con un libro titulado: “desde mi ático” que pronto me llamó la atención. En la contraportada, el ingenioso autor se preguntaba cómo es que aún no se había inventado la original, y cabe que algún día plausible idea, de construir una aplicación de móvil que mida el amor romántico con precisión matemática. En menos de una hora, yo y mi móvil realizamos la compra y dos días después lo tenía entre mis manos.</p>
<p>Con una buena dosis de sorna acompañada de un vasto conocimiento de la psique, argumenta que puesto que la oxitocina es la hormona encargada del amor, si la pudiéramos medir con un sofisticado programa informático,  ya no serían necesarias las eternas conversaciones en la lucha por quién quiere más a quién (yo más, no yo más) sino que bastaría con acercar el móvil al  cualquier punto del flujo sanguíneo del ser amado y obtener el resultado instantáneo de cuántos “kilomores” están presentes en cada momento. Aún más: este sería el fin de  las inseguridades y los celos, puesto que gracias a la monitorización de la pareja, esté donde esté, solo hace falta consultar sus estadísticas: si en nuestra ausencia aparece un pico de amor, o bien es infiel o bien está en un intento autoreproductivo.</p>
<p>Obnubilada por semejante idea, y amenazada con la idea de la extinción de los psicólogos de pareja, me pregunté si tal disparate no está tan alejado de la realidad.</p>
<p>Aunque la autoría del “oxitocinómetro” se la debemos al brillante Javier Martinowsky, tal importancia se le concede al móvil que hasta en China han creado el primer carril urbano para Smartphone (que me pregunto quién lleva a quien, si el móvil a su dueño o al contrario).</p>
<p>Tras subirnos al carro de las nuevas tecnologías, el apego por este revolucionario aparato, ha llegado a convertirse en lo que los expertos llaman: movilfibia o nomofobia, esto es, la adicción obsesiva del que lo mira continuamente y el miedo desmedido a no estar conectado con él. Suena a una especie de melodrama romántico digno de una historia de amor incondicional, ese que está disponible en cualquier momento, complaciendo cualquier deseo (excluyendo los carnales, claro) con  la voz aterciopelada de Siri.</p>
<p>No me malinterpreten, sé que hablamos de extremos, pero hay que reconocerlo: en esta   nueva era todo cambia y por si no eres de la generación del “yo y mi móvil”, te lo explico desde cero con valores de fábrica:</p>
<p>Las conversaciones: de WhatsApp. Los abrazos de emoticono. El orden con gestor de contenidos. Lo apetecible con descargas. Lo constante con fondo de pantalla. Lo prescindible con mensajes. Las preguntas a Wikipedia. Los vínculos con enlaces. Para quedar: por ubicación. Ya no se lleva lo de abrir el corazón sino la bandeja de entrada. El consumo se mide en datos, la memoria en tarjetas sd, las imágenes en megapíxeles, la música en politonos.</p>
<p>Si me quieres ayudar échame un cable, porque ya no estamos de bajón sino bajos de batería y así nos tocamos con las teclas de ángulos rectos, nos recordamos con alarmas, nos protegemos con funda y nos comunicamos con estados.</p>
<p><b>Psicólogos Cáceres. Terapia online y presencial. Tratamiento de adicción al móvil. Dra. Aurora Gardeta. </b></p>
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		<title>El experimento de la vela: ¿funciona la motivación por incentivos?</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:46:31 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[En 1945 Duncker se inventó el llamado experimento de la vela. Pusieron a un grupo de participantes a resolver la siguiente tarea: con una vela, una caja de cerillas y unas chinchetas debían fijar la vela a la pared de manera que la cera al derretirse no tocase la mesa. Tras varios minutos de intentos  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>En 1945 Duncker se inventó el llamado experimento de la vela. Pusieron a un grupo de participantes a resolver la siguiente tarea: con una vela, una caja de cerillas y unas chinchetas debían fijar la vela a la pared de manera que la cera al derretirse no tocase la mesa. Tras varios minutos de intentos fallidos, la mayoría conseguía averiguar la forma correcta de hacerlo: vaciar la caja de cerillas, sujetarla a la pared y poner la vela dentro de ella.</p>
<p>Este experimento fue utilizado años después para investigar cómo funciona la <b>motivación por recompensas</b>. Replicaron el experimento de la vela pero en esta ocasión dividieron al grupo. A una parte de ellos le dijeron que los que solucionasen el problema de manera más rápida recibirían un incentivo económico, mientras que a la otra parte del grupo no se le dio esta información. ¿Qué dirían que sucedió?</p>
<p>En contra de lo que aparentemente pudiese parecer, el grupo del incentivo tuvo peores resultados. Tras la sorpresa se plantearon modificar la tarea para hacerla algo más sencilla dándoles los mismos materiales  pero esta vez con una evidencia mayor: les entregaron la caja de cerillas vacía sugiriendo así parte de la respuesta. Ahí si el incentivo económico si fue determinante y funcionó como un motivador para encontrar la solución.</p>
<p>Frente a tal hallazgo y tras haber repetido el estudio numerosas veces a lo largo de los años concluyen que los motivadores económicos funcionan pero solo en las <b>tareas sencillas</b>.</p>
<p>Cuando las habilidades requeridas para un trabajo dependen no solo de cuestiones mecánicas o manuales,  sino de habilidades complejas como la creatividad, <b>los incentivos económicos no son los más efectivos.</b></p>
<p>Extendiendo los resultados al contexto empresarial, si para fomentar el avance de los trabajadores,  los motivadores extrínsecos como el salario (más allá de que sean percibidos como justos) no funcionan bien con este tipo de tareas, ¿qué puede funcionar como motivador?</p>
<p>La investigación al respecto revela que la clave está en la <b>motivación intrínseca</b>, esto es, la que data de nosotros mismos . Y en este caso, tal y como Daniel Pink propone, para construirla es necesario fomentar tres pilares básicos: la sensación de <b>autonomía</b> (que tenemos capacidad para autogestionar nuestra labor), <b>maestría</b> (tratar de ser mejor cada día) y <b>propósito </b>(lograr algo que nos importa).</p>
<p><b>Psicólogos en Cáceres. Terapia online y presencial. Dra. Aurora Gardeta.</b></p>
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		<title>La economía de las caricias</title>
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		<dc:creator><![CDATA[gardeta]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:45:24 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Claude Steiner desarrolló una teoría muy interesante que nos dice que el ser humano para desarrollarse necesita la caricia externa. Y la caricia no entendida exclusivamente como el contacto de piel con piel. La caricia entendida desde su sentido más amplio como todas aquellas interacciones que recibimos de los demás y que nos hacen “aparecer”:  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Claude Steiner desarrolló una teoría muy interesante que nos dice que <b>el ser humano para desarrollarse necesita la caricia externa</b>. Y la caricia no entendida exclusivamente como el contacto de piel con piel. La caricia entendida desde su sentido más amplio como todas aquellas interacciones que recibimos de los demás y que nos hacen “aparecer”: una mirada, un comentario, una palabra de reconocimiento, una sonrisa. Todo aquello que denota que existimos para el otro, que contamos.</p>
<p>Dalí decía: “que hablen bien o mal de mí, pero que hablen de mí”, y con eso se refería a esa necesidad de ser vistos. Y claro que preferimos recibir la caricia positiva, aquella que nos revaloriza ayudando así a construir lo que llamamos nuestro narcisismo, esto es, nuestra imagen de nosotros, nuestra autoestima. Pero aquí llega la parte menos evidente: <b>cuando no sabemos obtener suficientes caricias positivas</b>, <b>necesitamos obtener</b> ese feedback aunque sea a través de <b>las caricias negativas</b>.</p>
<p>Detrás de la extrema rebeldía bien podemos intuir una desesperada llamada de atención. Niños, adolescentes o adultos que aprenden que a través de la destrucción encuentran algo, aunque ese algo sea el reproche, el castigo o el desprecio.</p>
<p>Así muchas de las disfunciones que observamos en las relaciones interpersonales no se generan de manera consciente. Aquellos que no encuentran su sitio en los grupos (amigos, familia, trabajo) y se victimizan a cada oportunidad para sobresalir, o los que buscan excusas para batallar sin descanso generando duelos de confrontación con tal de sentirse escuchados. Al final necesitan su porción de protagonismo aunque sea a golpe de pecho en un intento de recibir la tan anhelada caricia.</p>
<p>Dicho de otro modo,<b> preferimos el dolor a la nada, porque no hay nada que duela más que la ausencia.</b></p>
<p><b>Psicólogos en Cáceres. Terapia online y presencial a partir del 11 de mayo. Dra. Aurora Gardeta. </b></p>
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		<title>La curva de la empatía</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Nov 2021 08:44:23 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Si te pregunto si te consideras una persona empática, capaz de sentir la alegría o la tristeza de los demás, esto es, ponerte en sus zapatos ¿que responderías? A menos que pertenezcas al 1% de la población psicopática carente de esta sensibilidad, probablemente respondas de manera afirmativa sin pensarlo mucho. Sin embargo sabemos que la  [...]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Si te pregunto si te consideras una persona empática, capaz de sentir la alegría o la tristeza de los demás, esto es, ponerte en sus zapatos ¿que responderías?</p>
<p>A menos que pertenezcas al 1% de la población psicopática carente de esta sensibilidad, probablemente respondas de manera afirmativa sin pensarlo mucho. Sin embargo sabemos que <b>la empatía no es binaria, no somos empáticos o no empáticos. La empatía admite grados y es cambiante.</b></p>
<p>Trata de recordar las dos últimas veces que alguien ha compartido contigo su sufrimiento por atravesar una situación difícil. Una vez has identificado qué personas fueron y qué era lo que te contaron, pregúntate: ¿cuál fue tu reacción emocional? Seguramente fue distinta.</p>
<p>Aunque la primera explicación que nos demos sea: el vínculo es desigual con ambas personas o el contenido de su relato no era el mismo, en realidad responde al comportamiento de la empatía: <b>no solo cambia de unas personas a otras sino que a veces también cambia dentro de la misma</b>. Me explico. Hay personas que cuando nos cuentan su dolor lo experimentamos en el mismo o similar grado que su portador sin embargo también nos sucede que otras al hablarnos de su malestar nos genera casi indiferencia. ¿por qué?</p>
<p>Resulta que <b>la empatía guarda una relación asimétrica con la intensidad que envuelve las palabras</b>. Es decir, vamos subiendo el voltaje emocional en consonancia con el narrador: si quien nos habla le quita importancia, nosotros también, si va aumentando la carga afectiva, la nuestra le acompaña. Pero llegado a un punto álgido, si la persona se excede, dramatiza o exagera su relato, nuestra empatía comienza a descender comportándose como <b>una campana de gauss.</b></p>
<p>Ahí radica la clave que nos explica cómo a veces sin darnos cuenta ignoramos o relativizamos un problema ajeno, nos separamos emocionalmente, mientras que con otras que nos confían su historia nos sentimos parte de ella.</p>
<p><b>Psicólogos en Cáceres. Terapia online y presencial a partir del 11 de mayo. Dra. Aurora Gardeta.</b></p>
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